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Perú; momentos de éxtasis

Esta gente de Perú como transmite, sus caras cargadas de sonrisas y amabilidad. La experiencia de conocer Rainbow Mountain fue mucho más que ver esa montaña de 7 colores. Comenzamos con una des-madrugada de Cusco a las 3 am para partir camino 4 horas adentrándonos en la sierra , en una vegetación muy cambiante. Como dormimos obvio todo el camino tuvimos la oportunidad de al llegar al vientre de las montañas sorprendernos del escenario que estaba capturando nuestros ojos. Alpacas lindas mirándonos en los cerros y paredes, un rio, inmensidad de montañas, piedras de colores, plantas que nunca habíamos visto.... todo para volver a voltear y mirar que nuestros anfitriones nos habían preparado una mesa hermosa al aire libre (con mantel y todo) para tomar de desayuno un avena de quinoa y su pan preparado por ellos mismos que solo se come en esa aldea. Ambas no podíamos entender dónde estábamos. Qué sorpresas teníamos con estos detalles tan especiales que nos sonrojaban y nos hacían sentir fortuna de estar ahí en ese momento! La sensación de un cafe caliente disfrutando de una vista que nos parecía podría ser otro planeta!


En fin, comenzamos la caminata que implicaba llegar a los 4,990 msnm. De frente teníamos una vista con puntos que parecían inalcanzables pero no pensamos mucho en eso solo emocionadas de todo lo que esperaba agarramos las mochilas y caminamos de frente a las subidas.

Sentimos la dificultad para respirar un poco pero nada que nos limitara mucho. Cada que podíamos mascamos unas hojas de coca que nos ayudaba a adormecer la boca y aclimatarnos a la altura. Nuestro guía Noah, nos dejo conocerlo desde que llegamos a este lugar. Noah entendió desde el inicio el éxtasis que nos invade el cuerpo cuando tenemos juntas experiencias de retos, de sensibilidad y aventura! Así que con un par de miradas y sensaciones ya nos encontrábamos filosofando sobre la vida y sobre vivir una eternidad. Intenso. Si, si!

Avanzamos con la ruta y los escenarios no dejaban de cambiar e impresionarnos... avanzamos poco mas solo para dejarse mostrar una montaña a lo lejos llena de nieve, sabíamos que no llegaríamos a ella pero entre neblina y viento se dejaba mirar en el recorrido imponente, majestuosa!

Entre las horas que pasaban seguimos avanzando e intercambiando algunas bromas e historias con Noah y entre nosotras, aun hay cosas que descubrimos una de la otra... y es padrísimo que siempre hay más capas, seres cambiantes e infinitos. Noah a estas alturas ya sabia como estaba el pedo 100%: Mexicanas locas con ponchos peruanos, sonriendo por acá y por allá, gozando el alrededor y que hacen pipí en cada esquina que pueden.

En el camino miramos algunos ríos, plantas venenosas, insectos, miles de alpacas, y ninguna persona que estuviera haciendo la misma ruta que nosotros.

Siendo personas de ciudad, olvidamos lo imponente que es vivir sin el encuentro de seres humanos, sentimos una felicidad asombrosa por realizar que las montañas eran nuestras!

El clima nos dio de todo; fue mágica cada etapa climática de esas montañas. Nos dejo verla en todas sus facetas, desnuda sin lastimarnos, con un inmenso respeto y agradecimiento mutuo y completo.


Comenzó con una neblina que pintaba a ser un día difícil para subir pero de pronto se libero dejando al sol salir y subir la temperatura. Nubes; sol, lluvia ligera y hasta granizo intenso que pinto todos los lados de la montaña de blanco. Unos pasos más, subida con inclinación que retaba nuestras piernas e inhalaciones que nos hacían sentir el poder de nuestros pulmones, ahora entendimos que el entrenamiento previo fue muy importante.

Hablábamos de temas que nos hacían reír, gritamos al fin del universo y recibimos el eco de nuestros gritos, a momentos las carcajadas nos hacían creer que la altura ya había afectado nuestros cerebros! Ahí mascábamos un poco más de coca.

Todo cayo en un momento, los 360 grados se volvieron un solo punto, llegar a la cima de una montana para lograr ver que había detrás de ella, una inmensa y hermosa montana repleta de nieve y una sensación de frio y calor muy extraño! No podíamos parpadear, nuestra mirada recorría cada punto de esta montaña y en muy poco tiempo me enamore de ella! Se volvió el icono de una felicidad extrema y de un sueño mas en mi vida! Compartir este momento agarrada de la mano del ser mas amado de mi vida y de Noah, un muchacho que abrió su corazón al momento, compartí mis lagrimas de felicidad y mi cuerpo que temblaba fuerte abrazado y calentado por todos los elementos que me rodeaban.

Gracias al momento, a la compañía, a la naturaleza con sus retos y caricias, gracias por realizar lo afortunada y bendecidas que somos y por estar en el momento y lugar perfecto para disfrutar de una alegría máxima.

Con el espíritu recargado, comenzamos nuestro descenso hasta llegar al campamento donde teníamos que bajar para pasar la noche. De camino no falto qué saliera el sol por unos minutos y nos remojáramos en un rio frío, que nos dejó con carcajadas por dejarnos ir con la impulsividad del momento!

Llegamos para la comida al campamento; justo a tiempo cuando la montaña dejo caer un granizo casi perfecto donde tapizo el paisaje de blanco total en cuestión de minutos! Asombradas de lo que capturaban nuestros sentidos por que mientras mirábamos el paisaje cambiar radicalmente deleitábamos una comida vegana deliciosa dentro de una carpa. Con el granizo dominando la montaña de pronto llegaron 3 campesinos aldeanos a la carpa para refugiarse de tremenda sinfonía; nosotros a la mitad del almuerzo los invitamos a comer. Con un par de insistencias y sonrisas finalmente aceptaron.

Esa noche ayudamos a cocinar, jugamos "uno", jugamos escondidillas, reto o verdad y nos preparamos para dormir cuando el sol se metió. Toda la comida que el cheff "lucho" preparó fue creativa y deliciosa; rocoto relleno, trucha con verduras, quinoa palta rellena yummmm ...!

3:45 am despertamos para comenzar la aventura. Con titiriteos por el frío nos dejamos despertar con un buen té de coca y avena para empezar a caminar aun con la luz de la luna. Recuerdo mucho la neblina, el sonido del rio, nuestros pasos y una meta de ver el amanecer en un punto ya arriba de los 4,800 msnm

Montones de subidas, la respiración cada vez más difícil y por varios momentos ya en silencio logramos explorar un camino retador lleno de rocas. Noah dispuesto a descubrir nuevos caminos y vistas, alcanzamos un punto fascinante con una vista de todo un valle que dividía el punto de dónde veníamos con el punto hacia donde nos dirigíamos; en el medio partido por un lago! El paisaje, de nuevo cambiante, nos dejó ver de nuevo un mundo cubierto de verde con algunas especies de patos, aves y algunas vicuñas salvajes.

Una vez mas, sumergidas en la inmensa montana y notar que éramos los únicos seres humanos a varios kilómetros a la redonda notamos la montaña cambiar, el suelo moverse, los animales comunicarse y el agua reflejarse! Adoramos el momento, cada paso era único. Pisamos hielo, agua, pasto, popó de animales, agua, rocas, arena, flores y seguro a momentos dimos pasos hacia la nada!

Seguimos adelante ya con los pies agotados y una concentración mental para seguir avanzando aun con imponentes subidas que retaban a nuestra perseverancia aventurera. "Ya no puedo mas del cansancio", así creíamos... sabiendo que aun faltaban varias horas para llegar a nuestra meta... ahora con el cuerpo mas descansado puedo afirmar el valor infinito de esta sensación al llegar a la meta, tomar ese respiro y girar la vista en todos los sentidos para dejarse ser conquistado.

Todo esto con la ayuda de una grandiosa canción "As We Ran" qué nos visualizaba en la cima de esa empinada montana que teníamos a nuestro frente.


En la última subida antes de llegar a la cima cerramos los ojos, para dejarnos sentir a conciencia la primera impresión de llegar a la meta. Nos tomamos de la mano los 3 y Noah nos guió con esa confianza que habíamos construido las ultimas 48 hrs para ubicarnos de frente. Abrí los los ojos y con ese instante triunfal por fin todo hizo sentido. Entiendes que el agotamiento y dolor ya se quedaron atrás. Eso ya no es importante. Ahora la mente se expande y deja fluir el éxtasis de cada célula de nuestro cuerpo. Con cada emoción a flor de piel y el viento de la cima, vemos Rainbow Mountain de frente hacia nosotras. El cuerpo no deja de vibrar. Entonces entiendes que de eso se trata; de libertad, de lecciones, de gratitud, de aprender, de enseñar, de dejar ir, de amar, de coincidir y compartir.

Nos tomamos de la mano y conectamos miradas, todo se vuelve un instante de paz! Por primera ves lo entendemos todo, vemos el alma desnuda y llena de adrenalina es claro el motivo por el cual estamos aquí.

Aprovechamos el momento y la energía para bailar "MIDRA" frenéticamente y acelerar la sangre de nuestras venas y el oxigeno de nuestros pulmones. Celebración por una conquista hermosa!

Empieza el descenso! Pero no sin antes tomar una cerveza helada compartida gracias a Justin nuestro anfitrión peruano sonriente.

Es confuso y hasta doloroso dar los primeros pasos con inclinación hacia abajo. No se quiere poner fin a la sensación extasiaste aunque sabemos que aun falta el descenso que con silencioso caminata de 9 kms nos hace llegar al campamento final. Una última despedida de nuestros anfitriones, una sopa caliente de habas y cebollín nos hizo sentir de nuevo con una sonrisa dejándonos una raya más al tigre.

Rainbow Mountain a 5,200 msnm CONQUISTADO!

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